Si duele tanto, quizá no es amor. Esas palabras no han dejado de resonar en mi cabeza una y otra vez desde que las leí. No paro de preguntarme ¿qué es esto que siento? Porque definitivamente no puede ser amor esto de llorar todas las noches, esto de decir te quiero sin recibir una respuesta del otro lado, esto de ser una segunda, tercera o incluso última opción en todo momento, esto de no ser su motivo de alegrías, pero sí de malos ratos y disgustos.